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Antonio Praena. Poeta

Por Encarni Pérez

 

“Se escribe como se ama”

 

Poco. Nada aportan  palabras ajenas; las mías sobran. Las palabras de Antonio Praena llenan de luz los silencios, las dudas; hablan con voz propia para expresar ideas, sentimientos, imágenes o acarician en Actos de amor sin máscaras ni dobleces.

¿Cómo está, Sr. Praena? ¿La pasión del verso sigue alimentando su espíritu?

—¡Hola! Estoy bien, tras algunos cambios circunstanciales en mi vida. Sí, el verso sigue tentándome, aunque ahora me pide un poquito de distancia y disciplina para perfilar y dar por terminado algún nuevo proyecto.

¿Es la poesía el lenguaje de los dioses?

—Creo que no. Decía Nietzsche: “si los dioses existen, ¿cómo no ser uno de ellos?” En esto soy de costumbre bastante monoteísta; como decía algún paisano con un humor muy nuestro: “bastante cuesta ya creer en la religión cristiana, que es la verdadera”. Permítame la socarronería. Ahora en serio: el Dios en el que creo se ha hecho lenguaje precisamente para ser entendido por los sencillos. Si la Palabra se hizo poesía, con ello ha elevado las cosas humildes (los pájaros, las flores del campo, un pedazo de pan) a la dignidad de ser cauce mediante el cual Dios habla.

No estoy por la poesía elitista. La poesía es difícil, minoritaria, pero no por ello destinada a una élite intelectual. Yo pongo a prueba mis poemas leyéndoselos a mi madre en la cocina. Quizá no quede claro lo que digo, pero su gesto es decisivo para determinar hasta qué grado algo es poema o no lo es.

Actos de amor fue galardonada con el Premio “José Hierro” en 2011

—Sí. Fue una de las mayores alegrías de mi trayectoria. Sinceramente no lo esperaba, o al menos no lo esperaba tan pronto.

¿Por qué una nueva edición de Actos de Amor?

—Fundamentalmente porque la edición primera se había agotado. A veces las cosas llegan sin planificarlas. La editorial Raspabook preparaba una serie de antologías (entre las que están las de poetas que admiro, como Katy Parra –“Delirium Tremens”, la primera aparecida- o Raquel Lanseros). Me lo propusieron y, en un primer momento, dije que no, que no consideraba tener una obra lo suficientemente avanzada como para publicar una antología. Pero después, ante la dificultad de los lectores para encontrar “Actos de amor”, pensé que esta sería una buena oportunidad para volver a sacar a la luz esos poemas, aun cuando fuera junto a otros en una antología. Así se lo expresé a la editorial y sus responsables respondieron: “¿y qué tal si nosotros sacamos una nueva edición de “Actos de amor”? Así fue realmente.

¿Qué diferencia tiene con la anterior?

—La diferencia fundamental es que el paso del tiempo me ha hecho pulir los poemas. Hay correcciones, en algún caso muy significativas, respecto a la primera edición.

Y, por supuesto, el prólogo de Luis Antonio de Villena. Cuando le escuché hablar del libro en Radio Nacional al poco de su aparición, me reafirmé en el camino emprendido, en ese estilo comprensible, a veces cercano a lo prosaico y salpicado de riesgos éticos. Si alguien como él, a quien no conocía personalmente, hablaba bien de un libro que le había llegado es que quizá no iba tan descaminado. Por otro lado, el poemario ganó por unanimidad en el “José Hierro”. Fue un espaldarazo y por eso le pedí este prólogo comprometiéndome a respetar al pie de la letra lo que él quisiera decir.

Pero también quiero invitar a los lectores a conocer la obra visual y poética de María Alcantarilla, que con una gran generosidad ha dejado parte de su sorprendente talento en las imágenes de esta edición. Invito a conocer su obra.

Poesía de temblor y amor en un poeta que hay que tener en cuenta y que se abrió, pleno, con este “Actos de amor” ¿qué es el amor para un poeta?

—El amor para un poeta es algo de lo que no debe hablar demasiado si no va a aportar un poco de diferencia: es el más arriesgado de los temas, por todo lo ya dicho tan bien (y tan mal) escrito. A poco que te descuides, incurres en el tópico, o en el sentimentalismo, o en el dramatismo…

Pero, yendo al fondo de tu pregunta, en mi caso considero que el amor no debe ser un tema, sino la forma. El amor como forma de todas las cosas y también de la escritura. El amor como estilo literario. Es decir: se escribe como se ama. Me atrevo a arrogarme la pretensión de escribir de la forma en que amo.

¿Qué inspiró/qué inspiran los Actos de amor de Antonio Praena?

—Siempre he deseado esta pregunta. Porque “Actos de amor” lo inspiró la historia de amor que modificó radicalmente mi persona y mi visión de la vida. Una historia sorprendente de amor y su posterior desolación.

¿Se alcanza alguna vez la madurez como poeta?

—En teoría debería decir que no, que siempre estamos creciendo, madurando poéticamente. Y así lo espero en mi caso: estar siempre aprendiendo y cada día con más humildad.

Pero en la práctica -y me refiero ahora a los poetas que admiro- creo, sinceramente que sí, que existe una madurez, un momento de plenitud, una edad de gracia. En una sociedad bastante infantilizada para las dimensiones trascendentes y las trascendentales, en un mundo que idolatra la eterna juventud (cuando no la más superficial adolescencia intelectual y emocional) hay que rescatar y reivindicar la madurez. Y, si esta no llega, no es sólo que algo va mal, sino que nos estamos perdiendo el maravilloso don de asumir riesgos y de dar fruto que alimente la vida de los otros. Porque estar maduro significa dar fruto.

Pronto nos veremos en Guadix en la presentación de esta nueva edición de Actos de amor ¿Por qué recomendaría su lectura?

—Parece poco elegante recomendarse a uno mismo. Yo sólo digo que vengan, escuchen y se dejan llevar. Sólo así sabrán si quieren leer el libro. Y estoy muy convencido de que, al menos, no quedarán indiferentes. Por desgracia me conozco en este sentido.

¿Cree que la pasión por el verso es contagiosa al lector?

—Quiero creerlo. La experiencia me dice que sí. Pero en un reciente librito afirma Ben Lerner que “la poesía despierta entre la gente un sentimiento de rencor”. Su afirmación está dando que hablar. Porque, la verdad, entre el hermetismo o el sentimentalismo, parece que a los poetas lo único que nos importa es autoafirmarnos sobre nosotros mismos. De ser un acto solitario, la poesía muchas veces pasa a ser un acto egoísta, y hasta de soberbia.

El problema es que no amamos al escribir poesía. “Actos de amor” no es un título solamente referido a una temática, es también una definición y una reivindicación: la del poema como acto de amor. Una forma de donación antes que una exhibición o un tirabuzón mental.

Sin embargo, cuando el lector percibe generosidad, entonces sí hay contagio de belleza y verdad. Y uno, yo al menos, lo nota en las lecturas y recitales; ves vibrar al público.

Nos encontraremos en el Patio del Palacio Pintor Julio Visconti. Hasta entonces ¿quiere añadir algo más?

—Nos encontramos, sí. Esta es la primera lectura de mi obra en Guadix y tiene para mí un sentido muy, muy especial. Sólo quiero agradecer sinceramente todo lo que esta publicación hace por nuestra cultura local, así como la exquisita atención que siempre me habéis dedicado.

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