Juan-Gallego-foto-bn-300x3001.-En La noche de San Juan es una novela. Un relato en el que narro una historia. Una historia principal y otras varias paralelas, tangenciales.

La historia principal es la de un sacerdote, antiguo jesuita, que llega al pueblo a ocupar la vacante dejada por el anterior párroco, cesado fulminantemente por el obispado sin estar claros los motivos del cese.

2.-Temporalidad. (Panorama histórico). La novela comienza el 17 de julio de 1958, víspera de la gran Fiesta Nacional y concluye en la noche de san Juan del año siguiente, el 23 de junio de 1959. En la mágica noche de san Juan, donde los jóvenes se saltan las normas de conducta impuestas y viven unas horas de eufórica transgresión alrededor de las hogueras y la fiesta del agua; y de lujuria soterrada por callejones y placetas; noche maga donde puede ocurrir cualquier cosa, desde la visión de La Aparecida a que la chica encuentre al mozo de sus sueños. Noche maga la de san Juan donde las hierbas son capaces de curar males de amores y pérfidos aojamientos.

El desarrollo de la novela dura 12 meses: 12 capítulos.En la noche de San Juan

3.-  El escenario, cualquier pueblo de nuestro Marquesado, con presencia importante de Guadix y el Seminario, en una época muy concreta, la postguerra en su vigésimo segundo aniversario. Una costumbrista recreación de la vida cotidiana en un pueblo pequeño aislado donde las pequeñas anécdotas se convierten en grandes acontecimientos. Cómo vivía la gente, dónde, las tareas domésticas, los trabajos en la agricultura, la ganadería, la mina, el sector servicios, intentando provocar una inquietante y, a la vez, agradable nostalgia.

4.-  La gente, mujeres y hombres sencillos y trabajadores, todos reflejo de todos, más religiosos en la forma que en el fondo, sarcásticos e ingenuos, apegados a la tradición y condicionados por las supersticiones; resignados a la pobreza, sobreviviendo a base de una lucha permanente e imaginativa, en muchos casos, titánica; sin embargo, una felicidad bobalicona, infantil e inmotivada, preside el fatigoso caminar de su existencia. Existencia marcada por la mediocridad de unas vidas sin más ambiciones que el diario subsistir que, en aquella sociedad ensombrecida y emboscada en sus recuerdos, no era poco.

5.-  Acontecimientos, innovaciones y tradiciones. Tiempos pastoreados por la Iglesia y el Franquismo, por sotanas y uniformes, tiempos de proclamas y sermones, camisas azules y brazos en alto, novenas, procesiones, Hijas de María, Hijas del Corazón de Jesús, Adoración nocturna, cursillos de cristiandad, ejercicios espirituales, pecados ocultos, transgresiones furtivas del sexto mandamiento por corrales y alamedas en una sociedad sojuzgada por confesionarios y cuartelillos.

El binomio inseparable de las festividades religiosas y políticas presididas por el triunvirato de autoridades locales: el alcalde, el cabo y el cura.

Bahamontes, rey de la montaña en el tour de Francia; el nacimiento de un mito futbolero, Pelé; la muerte de Pío XII y la llegada al Vaticano de Juan XXIII; los primeros auspicios de lo que sería el Concilio Vaticano II, el lanzamiento al espacio del Explorer americano o del Sputnik soviético, la primera muñeca Barbie, la aparición del Seiscientos, la caída de los últimos maquis, la llegada de la Vespa (un icono, un sueño de libertad popularizado en la película “Vacaciones en Roma” por Audrey Herbun y Gregory Peek).

La luz eléctrica, el primer cine, los primeros aparatos de radio, radio Andorra, con sus discos dedicados cuya relación duraba más que la propia canción. Aquellos discos inolvidables de finales de los cincuenta, “Cachito, cachito” de Gloria Lasso, Los cinco Latinos, “Quiéreme siempre, tanto como yo a ti”, “Mariquilla bonita, preciosa chiquita, te doy mi querer, tu pelo moreno, tu boca, han encendido de un modo mi alma”…de José Luis y su guitarra, las coplas de Antonio Molina, de Machín, de Juanito Valderrama, los pasodobles, las canciones de la Tuna, las canciones de la mili… “Margarita se llama mi amor…”; y la emisora “la Pirenaica” (“la única emisora en español sin la censura de Franco”) (Moscú-Bucarest), triunfo de la revolución comunista contra Batista en Cuba (31 de diciembre, 58).

Los bailes y sus normas, la censura del cine con aquellas calificaciones que se colgaban en la puerta de la iglesia (1, 1R, 2, 3, 3R, 4), las matanzas y su exagerada escenografía en la calle, las tabernas, las fiestas y los toros, los maestros y las escuelas, el Día del Caudillo, del dolor, del seminario, del Domund, las primeras comuniones, el Cara al Sol en las escuelas…

Y, como alegoría icónica, los ancianos buscando el sol o la sombra en los poyos de la iglesia con la permanente tarea de liar un cigarrillo, los pudientes, Caldo de gallina y los menos pudientes de curruco u hojas secas de cerrajas, encendiéndolos con el mechero de yesca, dejando muy claro el rol de cada uno en una sociedad claramente segmentada en vencedores y vencidos.

6.-  Seminario. La profusión de seminaristas en las zonas rurales ocupaba un lugar considerable. Además del surgimiento de numerosas vocaciones sacerdotales, que el ambiente propiciaba y alentaba, también es cierto que el seminario era un lugar barato y prestigioso para estudiar: Disciplina, esfuerzo, rigor y responsabilidad.

7.-  Emigración. Emigración sobre todo a Cataluña, en aquel tren llamado en Cataluña “el andaluz” y “el catalán” en Andalucía que tardaba más de 24 horas en arribar a destino. ¡Aquel entrañable tren porteador de emigrantes andaluces en los años cincuenta y sesenta a tierras catalanas! Tren nómada del ensueño y la esperanza transportando andaluces de brazos fibrosos, mirada agridulce, risas vivas y sonrisas melancólicas, piel tostada y manos encallecidas, con dos o tres billetes de cien pesetas ocultos en el forro de la chaqueta y otras cien en monedas y billetes pequeños en el bolsillo; personas ansiosas, agobiadas de dudas e ilusiones; mujeres hacendosas, alegres y matriarcales; maletas de cartón atadas con cuerdas, botijos de agua colgados en los portaequipajes y cestos de mimbre con fiambreras gigantes atiborradas de tortillas de patatas, chorizos y morcilla que, tras rebanar las hogazas de pan con la navaja, compartían con sus compañeros de viaje. Vagones con bancos corridos de madera, y departamentos de ocho asientos los de segunda, forrados en cuero azul que en los tiempos veraniegos se pegaban a los cuerpos como si de ventosas se tratara.

Trenes atestados de espejismos y añoranzas, de personas alentadas pero recelosas ante lo desconocido, abandonando su identidad, su familia, sus pueblos. Pueblos sin asfalto ni empedrado, calles y placetas polvorientas en los meses estivales y embarradas cuando las lluvias, sin luz eléctrica, teniendo que alumbrarse con candiles, quinqués, carburos y mariposas. Pueblos de novenas y rosarios de la aurora, de cuartelillo y sacristía, de ternuras furtivas y trasgresiones soterradas. Pueblos de jornaleros, peones y buscavidas en tierra arisca; de aparceros eternamente deudos de marqueses o caciques; tierra esquiva que, a pesar del denodado trabajo, nunca daba lo suficiente para vivir con un mínimo de dignidad; tierra de viento y nieve en invierno y sol inmisericorde en verano; y de heladas tardías en primavera que agostaban las escasas cosechas tan esforzadamente laboradas.

8.-  Tema estructural: la soledad y el celibato, los problemas de conciencia y las contradicciones en la fe de nuestro protagonista, porque aunque no son las mismas de D. Fermín de Pas, el magistral de “La Regenta” o de San Manuel, bueno mártir, sí hay bastante analogía. El cura de Unamuno ha perdido la fe pero no la dignidad, el de Clarín la vergüenza y la dignidad; y D. Bernardo, el cura párroco de nuestra novela, la paz y la esperanza porque en su corazón cohabitan avispas con mariposas.

Al principio nos parece hipócrita, cínico, encallecido pero, realmente, es un hombre angustiado ante una situación sin salida que le desborda.

La presencia inmisericorde de la soledad de un párroco rural en su casa rectoral. Soledad que se torna en angustia y desesperación cuando ese sacerdote ama a una mujer. Ama a una mujer y se siente amado por ella. Es pecaminosa su relación pero ellos no lo consideran tal pues están convencidos de que el amor es lo más noble de un ser humano y Dios no puede castigar ese anhelo porque es el mismo Dios quien ha instalado en la sangre dicho sentimiento. Pero la contradicción, la angustia, el pecado. La lucha entre su corazón, su mente, su compromiso con el sacerdocio y las ansias de un hombre solo y a solas debatiendo consigo mismo y con la Iglesia porque la Iglesia en aquellos años cincuenta era inmisericorde. Y es que las leyes de la Iglesia no eran las leyes de Dios. Las leyes de la Iglesia estaban hechas por hombres que ejercían su autoridad con mano de hierro. La angustia del cura rural entre el amor y la dedicación a Dios y el amor a una mujer encadenado por unas leyes que lo amordazan, lo anulan y aterrorizan.

Sinopsis (Epílogo). Relato coral con un protagonista ineludible, el párroco rural D. Bernardo que llega al pueblo, un pueblo que puede ser cualquiera de la época, con sus anhelos y desengaños, sus defectos y sus valores; y nosotros, la gente de mi generación, viviéndolo, de niños y adolescentes, como protagonistas o espectadores de primera fila.

 

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