La accitana Encarni Pérez Rodríguez, directora de Wadi-as Actualidad y Cultura, fue galardonada con el premio de Igualdad ‘María Lejárraga 2018’, que concede anualmente el PSOE de Granada. El premio fue otorgado a propuesta de la ejecutiva local de Benalúa. Los encargados de entregárselo fueron Manuel Martínez, secretario general del PSOE de Benalúa y José Entrena, secretario general del PSOE a nivel provincial.

Encarnación Pérez (Guadix) fue galardonada por su vocación docente y como única mujer que dirige en la comarca de Guadix un medio de comunicación. Un ejemplo de lucha, consciente de la importancia del empleo para las mujeres, como paso previo y necesario para alcanzar la habitación propia de la libertad, autoestima e independencia.

El discurso que pronunció tras recoger el premio fue el siguiente:

“Ante todo, quiero empezar agradeciendo a Antonio Pérez Rodríguez el hacer posible que hoy esté aquí. Él rescató mi mente de desarraigo de la pérdida de empleo y me dio la oportunidad de crecer como persona y como “periodista” haciéndome partícipe de su proyecto: Wadi-as Actualidad y Cultura del cual soy Directora Honorífica, por y gracias a él.

Por este motivo debe ser el primero. También mis agradecimientos a dos hombres que han hecho que el socialismo de nuevo, al menos el que yo conozco, sea por y para la gente: José Entrena (Secretario General ) y  Manuel Martínez, Alcalde de Benalúa.

Yo, Encarni Pérez soy de Benalua, de Guadix,  de Jerez, de Albuñán, de Fonelas, de Dólar, de la Peza….de todos y cada uno de los pueblos de mi Comarca y quiero hacer extensivo este Premio a la Igualdad a todos aquellos hombres y mujeres para los que la Igualdad no es un broche a poner en la solapa para que luzca bonito; a aquellos hombres y mujeres para los que la igualdad está en la esencia de su ser, que la sienten, la piensan, la practican, la viven. Personas todas que trabajamos por una sociedad más justa, igualitaria y tolerante. Porque igualdad no es herramienta, ni arma, ni palabra vacía para decir en momentos adecuados. Igualdad es vida.  Este Premio María Lejárraga  es de todas ellas.

Muchas de las mujeres de mi generación, las que provenían de un mundo agrícola u obrero,  tuvimos la oportunidad de desarrollar nuestras capacidades intelectuales  gracias a un sistema de becas propiciado por un socialismo activo, comprometido e idealista. Ese socialismo sencillo, un poco utópico, de servicio a los demás, en contacto con la gente, viviendo su  día a día, … lo he vuelto a descubrir en personas comprometidas como Manuel Martínez… que con la misma naturalidad de la respiración o el latido del corazón fomenta viviendo la igualdad con su equipo teniendo como compañera a Lola una mujer actual que no tiene la palabra Igualdad a todas horas en la boca sino que la vive, la viven segundo a segundo.

Porque si malo es la protección paternalista, malo es el maternalismo protector. Las Mujeres no necesitan, no necesitamos ni uno ni lo otro. Necesitamos que se nos dote de las herramientas necesarias para desarrollar un espíritu crítico, una capacidad de decisión siendo dueñas de nuestros actos y nuestro destino y consecuentes con el resultado de nuestras decisiones. No otros hombres,  otras mujeres que me digan que pensar, que leer, donde ir o como vestir.

No.  A mí no me gustaría que me dijesen que soy maravillosa, estupenda, buena gestora, escritora, profesional, o política con altura de miras solo por el hecho de ser mujer. Me sentiría engañada, estafada. Tampoco puedo permitirme imponerme a los demás en función de mi sexo. ¿Dónde queda la igualdad? ¿Cómo voy/vamos a permitir que se nos mida con distinto rasero? Si no permito que me menosprecien en función de mi sexo ¿Cómo voy a permitir que me sobrevaloren en función del mismo parámetro? Si ante una crítica solo puedo responder “Me lo dices por ser mujer”, si utilizo mi sexo como herramienta, arma o “cierra bocas”…ese será el primer síntoma de mi fracaso como persona igualitaria. La igualdad es equivalente para todas las personas. Sin disculpas por el hecho de ser mujer. Como una persona libre, crítica y autosuficiente. Pongamos entre todas las personas los puentes necesarios para dejar de ser dependientes de pensamientos, ideas o decisiones ajenas. Esa será la mejor forma de conquistar la igualdad real y efectiva, viviéndola.

Este Premio también lo quiero dedicar, es de todas aquellas mujeres, como María Lejárraga, que en el silencio de su humillación, en el sacrificio de sus hogares, en la voz rebelde de su palabra o actos hicieron posible que hoy yo, nosotras estemos aquí. Muchas gracias”.

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