La ciudad de Guadix celebró el miércoles 15 de mayo, la fiesta de su patrón, San Torcuato. Y lo hizo con solemnidad, como viene haciéndolo desde hace siglos, para honrar a quien trajo la fe a estas tierras del sur de España. Una Misa Pontifical, a la que asistió la corporación municipal y buena parte de la ciudad accitana, fue el momento principal de esta jornada festiva. Después, la procesión sacó las reliquias del santo y su imagen por las calles de la ciudad. Fandangos, música, cohetes y muchas familias, fueron los ingredientes que dieron, un año más, vida y emoción a la fiesta de San Torcuato, patrón de Guadix y de la diócesis accitana.

Para el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, esta ha sido su primera fiesta de San Torcuato. Durante la homilía recordó que de este varón apostólico recibimos un día la semilla del Evangelio. Pero también dijo que “San Torcuato hoy sigue teniendo actualidad en el corazón de quien ha experimentado la profundidad de su ser y la intuición de la eternidad en su propia existencia”.

Recordó, como el papa Francisco dice en su última exhortación apostólica Christus Vivit, que el secreto de la fe no es otro que dejarse amar por Cristo. Y San Torcuato, dijo, “es la presencia constante, a lo largo de la historia, del amor de Dios”. Y con san Torcuato, nosotros: “en esta hora de la Iglesia, y cuando se desvanecen tantos valores morales, nosotros hemos de ser, desde San Torcuato y con él, con el testimonio de su vida y su martirio, misioneros de la esperanza, frente a una cultura dominante de occidente que intenta sacar a Jesús de la vida pública”.

“La cultura pública occidental, -dijo el obispo en su homilía-, se aleja consciente y decididamente de la fe cristiana, y camina hacia un humanismo inmanentista y laicista, como se pone de manifiesto en muchas de las leyes de muchos países sobre la eutanasia, el aborto, la vida humana naciente, la familia, el matrimonio…” Y recordó que el papa San Juan Pablo II ya dijo que, aunque el hombre pueda excluir a Dios del ámbito de su vida, esto nunca ocurrirá sin graves consecuencias para el hombre mismo y para su dignidad como persona: “el alejamiento de Dios lleva consigo la pérdida de aquellos valores morales que son la base y el fundamento de la convivencia humana”.

Mons. Orozco felicitó la iniciativa de la Plataforma Pro Monumento a San Torcuato, porque saldan, así, una deuda histórica de la ciudad de Guadix con San Torcuato. Y terminó pidiendo “que Guadix sea un verdadero granero de esperanza, fruto de aquel grano de trigo, San Torcuato, que murió en la tierra para dar vida y futuro, identidad y verdad, a todo un pueblo creyente”.

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