El Año Santo, que se celebra hasta el 30 de agosto de 2020 en la iglesia de Lanteira y la catedral de Guadix como templos jubilares, conmemora el 150 aniversario del nacimiento del beato

El papa Francisco ha concedido a la parroquia de Lanteira un Año Jubilar en el 150 aniversario del nacimiento del beato Manuel Medina Olmos. La apertura de la Puerta Santa tuvo lugar el viernes 30 de agosto, en una celebración muy solemne a la que asistió casi todo el pueblo y un gran número de fieles de parroquias de alrededor. El obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, fue quien abrió la Puerta Santa y animó a todos a vivir con intensidad este año de gracia, que se va a prolongar hasta el 30 de agosto de 2020. Este Año Santo tiene otro templo jubilar, la catedral de Guadix, por ser esta la sede del que fuese auxiliar de Granada, administrador apostólico de Almería y obispo titular de Guadix.

La celebración comenzó en el exterior de la iglesia, en la plaza, donde se leyó el decreto de concesión del Año Jubilar. Después, el obispo accitano empujó la gran puerta del templo mudéjar de Lanteira hasta que se abrió y todos pudieron pasar por la Puerta Santa. Fue un momento muy emotivo que se completó con la aspersión del agua bendita, en el inicio de la Eucaristía, bendecida en la misma Pila Bautismal en la que fue bautizado el beato Manuel Medina Olmos, hace ahora 150 años. Antes, se leyó ante todo el pueblo la bula por la que el papa Francisco concede el año Jubilar a Lanteira y a la catedral de Guadix, lugares en los que se podrán ganar las indulgencias si se visitan, se participa de la Eucaristía, hay arrepentimiento y se reza por las intenciones del papa.

En la homilía, el obispo de Guadix habló de lo que supone celebrar un año jubilar y las exigencias que comporta si se quieren lucrar las gracias jubilares. También animó a todos a peregrinar a Lanteira y a la catedral accitana, y a venerar la figura del mártir Manuel Medina Olmos. Recordó cómo fue su martirio, un 30 de agosto de 1936, en los inicios de la Guerra Civil, y las palabras de San Juan Pablo II en su beatificación, en 1993, en la que dijo que la sangre de aquellos mártires fecundó la fe en España.

También en la homilía el obispo manifestó su deseo de recuperar la casa natal del beato Manuel Medina Olmos, en Lanteira, para convertirla en un museo, al tiempo que pidió seguir con la causa de canonización para que la Iglesia pueda declararlo santo algún día. Y en la ciudad de Guadix, dijo, se quiere habilitar un espacio expositivo que dé a conocer la figura y el testimonio del beato. También, anunció que se prepara una peregrinación diocesana al Sacromonte de Granada, donde fue canónigo y profesor Manuel Medina Olmos. Además, habrá un relicario que podrá viajar por todas las parroquias de la diócesis para que puedan ser veneradas las reliquias del beato, sobre todo por los enfermos.

Antes de terminar la celebración, D. Francisco Jesús Orozco animó a todos a que la obra social de este Año Jubilar sea la construcción de una capilla en la misión que el sacerdote de Huéneja, Patricio Larrosa, tiene en Honduras: una capilla que esté dedicada al beato Manuel Medina Olmos, dijo el obispo de Guadix.

Finalizó la Eucaristía con la veneración de las reliquias del beato y una procesión con su imagen por las calles del pueblo. Todos los años, cada 30 de agosto, se saca esa procesión, pero, la de este año, ha sido, sin duda, muy especial.

Para los lanteiranos, la concesión de este Año Jubilar ha sido un gran regalo que les ha hecho el papa Francisco. Para ellos, que mantienen viva la memoria y la devoción al beato, del que muchos son parientes no muy lejanos, este ha sido uno de los grandes acontecimientos de la historia del Lanteira. Y animan a todos a visitar su pueblo y su Iglesia, y ganar las gracias jubilares: ya solo quedan 364 días.

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