Con una celebración en Huéneja, ante la imagen de la patrona, la Virgen de la Presentación, ha terminado la Primera Peregrinación Diocesana de Jóvenes, que la diócesis de Guadix ha organizado del 18 al 20 de octubre. Han sido tres días de marcha, desde Guadix a Huéneja por los pueblos del Marquesado, en los que ha habido de todo: Viacrucis, Vialucis, tiempo de oración, convivencias, celebraciones y mucho tiempo para compartir. Al frente del grupo, y realizando el camino, ha estado el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, que ha compartido todo el tiempo con los jóvenes.

La peregrinación, en la que han participado unos 60 jóvenes, ha terminado en Huéneja, a los pies de la Virgen. De hecho, la figura de María ha estado muy presente en todo el recorrido. En Jérez del Marquesado rezaron ante la Tizná; en Alquife, ante la Virgen del Rosario; en Ferrerira, fue ante la Virgen de la Cabeza; en Dólar, ante la Virgen del Carmen; y en Huéneja, ante la Presentación.

También ha habido tiempo para la formación y para comenzar a pensar ya en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que será en Lisboa, el año que viene, y que permitirá conocer al papa Francisco de cerca.

La oración compartida ha sido otro de los elementos que ha caracterizado esta peregrinación. En Lanteira hubo un Viacrucis y en Huéneja un Vialucis. La Exposición del Santísimo y la celebración de la Eucaristía han sido, sin duda, los momentos fuertes al final de las etapas.

Y si ha habido tiempo para algo ha sido para compartir, para hablar, para reír. Durante los muchos kilómetros de marcha, en los pueblos, al final del día,… los momentos para compartir entre los otros jóvenes han permitido que la peregrinación sirva para hacer amigos, para intercambiar experiencias, para crear lazos.

En el grupo de peregrinos también estaba el Seminario, con todos los seminaristas, los del mayor y los del menor, que han participado de la organización. El delegado de Juventud, Alfonso García, se ha estrenado en su nuevo cargo con esta actividad, que nace con la pretensión de mantenerse en el tiempo.

Esta marcha ha servido para calentar motores entre los jóvenes de la diócesis. Ahora, cuando se acerca la JMJ de Lisboa 2020, toca preparar ese viaje que llevará a estos jóvenes, o a otros, a ese encuentro con el papa Francisco y con cientos de miles de jóvenes de todo el mundo, que comparten y celebran la misma fe.

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