Los sacerdotes ordenados en los últimos diez años junto con los diáconos, acompañados por el Obispo de la diócesis D. Francisco Jesús, el Vicario General D. José Francisco y el Delegado del Clero D. José Manuel Suárez, vivieron el pasado 7 de enero un día de convivencia y fraternidad entorno a la figura de San Juan de Ávila en la ciudad de Granada.

La jornada de convivencia ha sido la primera en realizarse tras los encuentros que cada quince días tienen lugar entre los sacerdotes más jóvenes de la diócesis, donde se tratan una serie de casos prácticos y se exponen en común las vivencias personales que el clero joven de la diócesis se encuentra en los lugares donde han sido enviados a servir. Es esta una iniciativa del Obispo diocesano que apuesta por el acompañamiento de los pastores que han sido ordenados recientemente.

La jornada tuvo como fin seguir los pasos del patrón del clero secular español, San Juan de Ávila, a través de los rincones de la capital granadina.

El primer lugar desde donde partió la ruta avilista fue la Iglesia Conventual de Santo Domingo, en el barrio del Realejo, allí Dña. María del Mar Giménez, como guía, expuso el semblante biográfico de San Juan de Ávila y su relación con Fray Luis de Granada, fraile predicador que realizó la primera biografía del Maestro de Santos.

Seguidamente, la ruta continuó visitando los lugares donde quedó marcada para siempre la huella del Santo: La Casa de los Tiros, la Capilla Real de Granada junto con la Catedral; también el lugar de los desaparecidos colegios de Santa Catalina y San Miguel, (que fundó para la formación de jóvenes con vocación sacerdotal), hoy en la actualidad ese lugar es Plaza de las Pasiegas. Se visitó también el Convento de la Encarnación de monjas clarisas franciscanas, fundado por el Cardenal D. Gaspar de Ávalos tan vinculado a la diócesis de Guadix, ya que ocupó la Sede de San Torcuato desde 1525 a 1528 llegando a impulsar las obras de ejecución de la S. A. I. Catedral de la Encarnación y la fundación de la Iglesia y Convento de Santiago de la ciudad accitana.

La visita continuó por el Hospital de San Juan de Dios, y no es casualidad, ya que no podemos olvidar la vinculación que ambos santos tuvieron en vida, y San Juan de Ávila, ayudó a financiar la ejecución de dicho edificio, siendo esta una de sus mayores obras de amor y entrega por la Ciudad de Granada.

La ruta Avilista terminó en el popular Arco de Elvira y allí Dña. María del Mar, relató la experiencia mística que San Juan de Ávila tuvo en el día del Corpus Christi de 1542: Se le apareció Cristo con la cruz a cuestas, su corona de espinas, corriendo sangre por su rostro. Admirado el venerable Maestro le dijo: «Señor, ¿en día tan solemne trae vuestra Majestad traje tan doloroso?» respondióle: «Así me ponen los hombres con los pecados que este día cometen».

Ya al mediodía, el grupo de sacerdotes junto con el Obispo diocesano se dirigieron hasta el Real Monasterio de la Madre de Dios de las Comendadoras de Santiago donde tuvo lugar el almuerzo y un tiempo de compartir las experiencias vividas en la ruta del Maestro Ávila.

Por la tarde tuvieron otro momento especial donde visitaron el Camarín de Ntra. Sra. del Rosario, Copatrona de la ciudad de Granada. Allí los sacerdotes cantaron la Salve a la Virgen y ofrecieron su ministerio para que la Madre les ayude en la misión de llevar a todo el mundo la buena noticia de su Hijo. Seguidamente celebraron la Eucaristía, momento más importante de la jornada, siendo presidida por el Obispo diocesano D. Francisco Jesús y concelebrada por los sacerdotes más jóvenes y diáconos. Las Santa Misa tuvo lugar en la Capilla de la Virgen de Esperanza, en la Iglesia de Santo Domingo y junto a la imagen de San Francisco Serrano, mártir muy querido en nuestra diócesis de Guadix y natural de Huéneja. En la Eucaristía, D. Francisco Jesús alentó a los jóvenes sacerdotes y diáconos a no tener miedo a los desafíos que se encontrarán en la misión y los alentó a vivir una vida en verdad, humildad y entrega buscando siempre la Santidad como San Juan de Ávila.

La jornada terminó con la visita del Real Monasterio de la Santa Cruz de los frailes dominicos, dónde dirigió la visita el prior D. Antonio Bueno Espinar. Concluida la visita los sacerdotes volvieron a sus lugares de misión para seguir con fortaleza renovada la hermosa tarea de anunciar a Cristo y su Evangelio.

Manuel Requena González, Diácono.

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